El ejercicio terapéutico utiliza el movimiento con un objetivo de recuperación. Su elección y progresión se adaptan a lo que necesita cada persona.
El ejercicio terapéutico utiliza el movimiento con un objetivo de recuperación. Su elección y progresión se adaptan a lo que necesita cada persona.
Empieza con una valoración
La fisioterapia puede incluir ejercicios para mejorar el movimiento de las articulaciones y la fuerza muscular. En la primera visita se revisan los síntomas, los antecedentes y las dificultades de cada día para plantear las opciones de tratamiento.
El objetivo da sentido al ejercicio
Recuperar una actividad concreta ayuda a orientar el proceso. Levantarte de una silla, subir escaleras o volver al gimnasio son objetivos distintos; el plan debe tener en cuenta esa diferencia y tu punto de partida.
La dosis también cuenta
No se trata únicamente de elegir un movimiento. También importan su dificultad, la cantidad de trabajo y cómo se incorpora a tu rutina. El fisioterapeuta puede enseñarte ejercicios para casa y revisarlos durante el seguimiento.
Tu participación forma parte del proceso
Explica qué te resulta fácil, qué cuesta y qué barreras encuentras para seguir el plan. Esa información permite adaptarlo. La terapia manual y otras herramientas pueden acompañar al ejercicio cuando resulten adecuadas para tu situación.
Fuentes para ampliar
Información general para pacientes. No sustituye una valoración individual.
¿Necesitas valorar tu caso?
Podemos valorar tu situación y ayudarte a encontrar el mejor punto de partida.







